El pionero doctor Kuiken ha explicado que la tecnología desarrollada permite a las personas amputadas controlar los brazos “biónicos” con el pensamiento. “Puede que este sea más grande y aparatoso que mi otro brazo protésico, pero la cantidad de funciones que consigo con él hace que merezca la pena llevarlo”, ha dicho Mitchell, de 26 años. Ella es una de las seis personas que ha probado el nuevo invento.
El brazo pesa 5 kilos y es único por la conexión que se produce entre el cuerpo y la máquina. Kuiken y el doctor Gregory Dumanian trabajaron quirúrgicamente para recolocar los cinco nervios que mueven un brazo en los hombros de los pacientes. Dumanian colocó el final de los nervios en el pecho de Mitchell, donde crecieron de nuevo cerca de la piel. Posterioremente, unos electrodos colocados sobre la superficie del pecho enviaron las señales que permitieron comenzar a controlar el brazo.
fuente:elpais.es